Zoom-In a Calderón

La muerte de un amigo, sobre todo cuando esta es repentina, es desgarro sin igual. Más allá de la rodilla que se dobla, de la voz que se entrecorta, una historia, una arista del futuro se cancela. En la muerte de un amigo, la memoria es frustración.

Con la tragedia de Francisco Blake, encuentro a Felipe Calderón, al hombre sin la banda presidencial, orillado, obligado a una segunda soledad (lamenta aún, siempre lo hará, lo de Camilo Mouriño). Sabe que no hay comparativa, pero acaso piensa, tropezadamente, en el lamento de José María Morelos al saberse sin Mariano Matamoros, sin Hermenegildo Galeana: "se han acabado mis dos brazos, ya no soy nada". Calderón respira, o mejor dicho, resuella. Toca su frente y se pregunta si, a pesar de todo, murió feliz Maximiliano, compartiendo ese último instante con Mejía y Miramón. Ahora cierra los ojos y aprieta sus sienes, casi escuchando los disparos contra Madero y Pino Suárez, en aquella Decena Trágica. No se percata, pero al fin, y por sólo unos segundos, ha olvidado -caprichoso trocar de las preocupaciones por la muerte- las responsabilidades que tanto se le imputan en este rojo sexenio: ahora, al civil como todos nosotros, al hombre, le duelen los suyos, sus más cercanos en el día a día.

Y su mayor escozor, como a muchos nos ha pasado, es que las muertes así no permiten despedidas, palabras finales. Su mayor escozor, es que ha de explicar a la nación algo que él mismo no entiende.

Señor Presidente, iniciamos en cadena nacional en cinco segundos...

Alucinaguión 1

1.        NOCHE. INTERIOR. HABITACIÓN DE HOTEL.

1.1.             HORIZONTAL. FULL SHOT. HACIA EL BALCÓN.

El interior de la habitación se ilumina tenuemente por lámparas de buró. Las dos hojas de la puerta del balcón abiertas, hacia dentro. Él, de perfil en el marco, despeinado y la camisa sin abotonar, enciende un cigarrillo. Al fondo, las formas difuminadas de un edificio y los primeros destellos de un espectáculo de pirotecnia. Ella aparece, por el costado izquierdo, caminando hacia el balcón mientras se cubre con una blusa.

CUT

  

2.        EXTERIOR. BALCÓN.

2.1.             LIGERAMENTE CONTRAPICADO. TWO SHOT. DESDE EL ÁNGULO DERECHO DEL BALCÓN.

Mientras él, con porte que recuerda a John McClane, fuma y observa los destellos, aparece ella en primer plano. 

ELLA

(con ironía y atenta al espectáculo)

Si no funciona, daré un paso atrás. Todo tiene su enmienda.

ÉL

(luego de echar el humo, sin verla)

No lo que no existe. No se da un paso sin punto de partida.

Ella sonríe sutilmente y alza un poco la barbilla. Gira la cabeza hacia él.

CUT

 

2.2.             DESDE EL ÁNGULO CONTRARIO DEL BALCÓN.

Ella gira en parte el cuerpo y coloca su mano derecha sobre el hombro de él, mientras la izquierda alcanza el cigarrillo.

ELLA

Tu ciudad me gusta.

CUT

 

2.3.             HORIZONTAL. EXTREME CLOSE UP.

ELLA

(su boca muy cercana al oído de él)

Todo.

CUT

 

2.4.             HORIZONTAL. MEDIUM SHOT. CONTRA LA FACHADA.

Él mantiene la mirada hacia el frente pero muestra una sonrisa de satisfacción. Ella recompone la postura, también hacia el frente.

ELLA

(en tono algo indiferente)

¿Y por qué los fuegos?

CUT

 

2.5.             LIGERAMENTE CONTRAPICADO. TWO SHOT. DESDE EL ÁNGULO DERECHO DEL BALCÓN.

Él al fin voltea a verla y se muestra inseguro sobre qué responder. Ella fuma, atenta al espectáculo.

CUT

 

2.6.             HORIZONTAL. MEDIUM SHOT. DETRÁS DE ELLOS, DESDE EL INTERIOR DE LA HABITACIÓN.

Él se ha girado hacia ella, quedando de perfil.

ÉL

(con ironía, recuperando el cigarro)

¿Y para qué más la pólvora?

 

ZOOM-IN AL ESPECTÁCULO DE PIROTECNIA

DISSOLVE